California Dancing Club, el palacio del baile en México.

México D.F.


Entre metro Portales y Nativitas, sobre Calzada de Tlapan existe un lugar muy especial... un lugar que al entrar, es como si volvieramos a los años de oro del danzón.


Dando las 18:00 hrs. comienza la vida es este mágico lugar, donde puedes ver a verdaderos pachuchos recorriendo el recinto; casi en su totalidad los asistentes son personas de la tercera edad... ahi se olvidan de las clases sociales, es un punto de encuentro para volver recordar sus años de juventud. Veteranos del danzón celebran del California, o el “Califas” como le llaman sus viejos amigos.


Dentro del California Dancing Club no se venden bebidas alcohólicas, no existen vicios dentro del recinto, a escepción de uno solo "el baile"; el precio de acceso es de $50 pesos mexicanos para hombres, y $40 pesos mexicanos para mujeres, si deseas ocupar una mesa, el costo es de $20 pesos mexicanos, pero esto es opcional, ya que la mayoría de gente que asiste, la vez bailando desde que llega, hasta el final de la jornada. Creanme que al cruzar la cortina de acceso, es como si viajaras en el tiempo al pasado del un México que tuvo una epoca maravillosa entre bares y cantinas.


 En el California Dancing Club es muy raro ver gente joven... aquellos que se atreven a asistir, son curiosos que desean conocer la vida nocturna de este maravilloso lugar, o en su defecto les gusta el danzón y aprendieron a bailar este embriagante y seductor ritmo .

Los lunes y viernes son los días preferidos para los amantes del danzón, a las seis de la tarde, la mayoría de los asistentes son personas mayores de los cincuenta, sesenta años.

Sonia Loredo y Javier Ruíz Castro

Los trajes de casimir "el color es lo de menos, los blancos y negros sobresalen" camisas a tono y corbatas también. Ellas, vestidos de coctel, tacones altos e impecables peinados; el tono del maquillaje siempre jugando con los vivos del trajeado. 

  
“El Palacio del Baile en México”, el California Dancing Club, nacio aquel domingo 14 de abril de 1954, como “La mejor y más grande pista de baile” de México. Las más renombradas orquestas de la W tocaron aquella noche: Larry Sonn, Chucho Rodríguez, Galileo R. Dennis y la doble orquesta de Alfonso Castañeda. No había metro en aquél entonces, pero todos los camiones y tranvías que pasaban por la Calzada le dejaban en la puerta del Palacio.

Desde aquél día hasta hoy, la entrada es distinta para hombres y mujeres, tres pesos pagaban los caballeros, las damas cincuenta centavos.


Se encuentra ubicado en la Colonia Portales, sobre  Calzada de Tlalpan #1189 -entre las estaciones Nativitas y Portales, línea 2 del metro de la Ciudad de México-

 Al recorrer el pasillo de acceso, se observa la galería de reconocimientos, homenajes, fotos, recuerdos, posters de conjuntos que ha visto desfilar por su escenario “el Palacio”, collages de las secciones “Sociedad” y “Espectáculos” del Sol de México, de la TV Notas, de la Furia Musical, que alguna vez en sus páginas publicaron las entregas de “El Califa de Oro” ——premio que desde hace 26 años se otorga a celebridades de la farándula, propuestos por el público— a Verónica Castro, Jorge Ortiz de Pinedo y Carmen Salinas, quien jamás fue a recibirlo.

En 1981 se creo la película “California Dancing Club", dirigida por José Juan Munguía.


Extracto de trabajo "Aula cuatro"
 Creado el jueves, 14 de diciembre de 2006, para la materia de reportaje en prensa.
Responsable de la publicación: Sandra Sánchez

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 Mariana de la Cruz, actual propietaria del salón, explica que el California es un lugar de tradiciones y así le gusta, porque así lo dispusieron sus suegros don Ramón César González y Guillermina Escoto de César, los fundadores del salón, así que aunque sufran los embates de la modernidad y las ventas disminuyan porque no se ofrece alcohol, el California se mantendrá firme en ello.

Mariana era cantante de palenque cuando conoció a Guillermo, el hijo menor de los César, él era actor y coincidieron en una cena de la ANDA, tres días después del primero encuentro, Guillermo se le declaró y aunque Mariana aceptó, tuvo que volver a Alvarado Veracruz, porque su madre enfermó.

La madre de Mariana mejoró, pero ella ya había conseguido trabajo en Veracruz, luego, a diferencia de Guillermo, viajó y se olvidó de él. Ambos se casaron por su cuenta.

Una noche Guillermo encontró a Mariana, pasó cuatro días con sus noches haciendo un elefante adornado con piedras, mancuernillas y baratijas, la noche que se lo entregó la invitó a tomar una copa, ella lo rechazó. Con los años, recordarían entre risas todas las veces que Mariana le dijo que no a Guillermo simplemente porque ella no bebe.

Al final terminaron casados, Mariana de inmediato se involucró en el trabajo del California y pronto, con la venia de sus suegros, tomaría el mando. Sus años de matrimonio con Guillermo fueron divertidos, pasaban días enteros en la pequeña bodega que se encuentra al costado de la taquilla. Rossina, su hija, aprendió a patinar con almohadillas atadas a las nalgas en la pista del California. Fueron años felices.

Pero la desgracia llegó cuando murió Ramón, el único hermano de Guillermo, su deceso provocó en él una depresión que le impedía salir de casa. Mariana recurría a trucos infantiles para hacer que su esposo se levantara: cogía la manguera y lavaba la fachada de su casa con la ventana del cuarto abierta, así obligaba a Guillermo a bañarse y cambiarse.

Fue por esos años que el California se incendió cuando Mariana se encontraba en el salón, el fuego comenzó en la taquilla y se extendió hacia las bodegas y el guardarropa, ella misma y los empleados del salón lo extinguieron antes de que los bomberos llegaran, durante el incendió también llegó una tormenta que inundó el pasillo del salón y la bodega inferior para su fortuna, porque allí habían guardado los galones de gasolina para la planta de luz.

Al día siguiente el California estaba otra vez abierto, no ha cerrado ni cuando asesinaron de dos balazos a Guillermo en el pequeño estudio que la pareja tenía en la colonia Doctores. Ese día Guillermo le llamó por teléfono, le dijo cuánto la amaba, quería congraciarse por su extraño comportamiento en los tres meses anteriores, en los que, según relata Mariana, había sido extorsionado por una banda de maleantes. Cortó apresuradamente y murió aquélla noche de sábado hace casi 13 años.


Tampoco cerró cuando los músicos le declararon la huelga, Mariana logró rescatar el salón aunque no se libró de que los huelguistas abrieran, tiempo después, un salón de baile casi colindante con el California.

¿Por qué no cierra? –Porque si cierro, los que están aquí también se irán.

Carlos Monsiváis le dijo a Elena Poniatowska que cuado muriera quería que sus cenizas se esparcieran en la pista del California y se baile un sentido son. También los que se van se quieren quedar allí.

La bodega que hace las veces de oficina está llena de recuerdos, sus paredes están adornadas con fotos en las que Mariana y Guillermo son el personaje central; entre ellas pende el violín que Enrique Jorrin, el inventor del Chachachá, le regaló a Mariana
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Para concluir deseo poner las siguiente palabras:

Mariana de la Cruz deja de lado la formalidad, no hace referencia a grandes textos bibliográficos ni a doctos autores en el tema. Y no le hace falta. Guarda silencio un momento, pierde la mirada en el vacío y, al regresar, responde: “Habrá muchas capillitas, pero esta es la Catedral del Baile en México”.


Blog oficial del California Dancing Club: http://saloncaliforniadancingclub.blogspot.com/ 
Myspace del California Dancing Club: www.myspace.com/saloncalifornia
Para leer un poco más al respecto: Tanya Hernández Velasco "Esto es California Dancing Club".

4 comentarios :

Cobrinha Maine. dijo...

¡Me encantó el post!

el palacio del baile en mexico dijo...

http://saloncaliforniadancingclub.blogspot.mx/

Anónimo dijo...

que bellos recuerdos de niño, pues conoci a uno de los administradores en la epoca de los 60s, al Sr Guillermo Martinez Villa zana, saludos a su hijo Guillermo Martinez A,

Anónimo dijo...

es un lugar muy especial pues hace 22 años cono si al gran amor de mi vida